lunes, 28 de marzo de 2016

COSAS MIAS




Siempre me pregunté si al morir por una explosión se sentiría algo, si el cuerpo en el último segundo sentiría el dolor de la mutilación masiva o simplemente sería un destello y todo desaparecería.



Si esos últimos segundos de vida se sentiría el dolor indescriptible de tus miembros siendo arrancados de cuajo, la sensación de tu piel abriéndose, los huesos rompiéndose, saliéndose de sus coyunturas. El ardor, una terrible llaga abierta en todo el cuerpo. Los miembros saltando desprendidos del cuerpo con los nervios sacudiéndose y enredándose como pequeñas serpientes ensangrentadas. La piel levantada de los músculos, la carne viva ardiendo a los elementos externos que la rodean.


Los ojos explotando, reventando dentro de sus cuencas dejándote ciego y a la desesperación del dolor infernal que se acentúa por la falta de este sentido. Los oídos sangrando al reventarse los tímpanos ante el sonido infernal. El rostro destrozado, arrancada la piel de él dejándola en hueso y musculo, cráneo desnudo de carne. 


La boca abierta en un grito mudo mientras las comisuras de los labios se rompen partiéndote el rostro en dos dejando la lengua colgando en el pecho.


Y finalmente sentir tus restos pegados al piso cual plasta deforme de carne triturada y sangre coagulada por el calor de la explosión.


Todo esto en cuestión de un segundo…………siempre me lo pregunté.......cosas mías.